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sábado, 30 de agosto de 2014

El lenguaje secreto de las organizaciones. Las consecuencias de la desregulación.



La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro y ninguno tan pobre que vea la necesidad de venderse.
Jean-Jacques Rosseau.

Burbujas financieras y otras perversiones













Según nuestra amada Wikipedia, la desregulación es “el proceso por el cual los gobiernos eliminan algunas regulaciones específicas a los negocios para, en teoría, favorecer o agilizar la operación eficiente del mercado”. Además del matiz “en teoría” (que me encanta), me gustaría desarrollar un par de aspectos de esta definición.

-       Cuando se habla de eliminar “algunas regulaciones específicas”, la Wikipedia está definiendo de una forma muy políticamente correcta una realidad muy explícita: la eliminación de aquellas reglas que impiden a las empresas hacer lo que les venga en gana. Es decir, dar luz verde a que éstas cometan cualquier tipo de acto delictivo para incrementar su propio beneficio económico, independientemente de su impacto en la sociedad.

-       “Agilizar la operación eficiente del mercado”. Un eufemismo de forrarse a dos manos.

Pero ¿cuándo y cómo empieza este proceso de desregulación?¿quién lo lleva a cabo? Básicamente, y para hacerla corta, durante la Guerra Fría, los principales cerebros del mundo (ingenieros, matemáticos, etc.) pasaron a trabajar para los gobiernos  desarrollando armamento, comunicaciones cifradas, espionaje, satélites. Después de este período, en 1991, este talento fue fichado por los mercados financieros y la banca de inversión.

Estas mentes brillantes, en vez de construir grandes obras de ingeniería, dedicaron su talento a la creación de “productos derivados” (conocidos popularmente como subprimes) que permitieron endeudarse a los estadounidenses por encima de sus posibilidades, lo que provocó una burbuja económica. En aquel momento eran considerados como productos muy seguros y estaban “avalados” por las agencias de calificación. Lehman Brothers, Goldman Sachs, Merrill Linch, AGI, Morgan Stanley, Fannie Mae, Freddie Mac, Citybank…Todos ellos estaban inmersos en una borrachera financiera y de poder. Para asegurarse la jugada, apoyaron la desregulación. ¿Cómo? Metiendo a sus exconsejeros en el Congreso de los EE.UU, convirtiendo esta cámara –en vez de en un órgano de representación de la ciudadanía- en una extensión de sus consejos de administración.

Las consecuencias de esta codicia financiera es por todos bien conocida: la socialización de las pérdidas. En otras palabras, a tapar los agujeros de la economía con el sudor de los padefos. El resultado: el fin de la clase media y del Estado del Bienestar. Hay que tener en cuenta un aspecto importante: los que montaron este chiringuito no solo no han ido a la cárcel sino que están asesorando al presidente Obama en estos momentos.

En Españistán,, la burbuja -de dimensiones planetarias- tiene un tufo a ladrillo y a concejal de urbanismo corrupto. Ya sabemos que Españistán is different. Lo cual no convierte esta realidad en menos aterradora. El resto de la historia, lamentablemente, por todos es conocida.

Parece que poco que ha cambiado el mundo en la transición de finales del XX y comienzos del XXI. Ya en 1925, el director austriaco, Eric von Stroheim, ponía de manifiesto, con "Greed", que el dinero (y no el amor) era el verdadero motor del mundo. La realidad, de nuevo, ha vuelto a superar la ficción.

El lenguaje secreto de las organizaciones. Exceso informativo y "códigos" secretos



Si todo es importante, nada es importante
Garr Reynolds
Exotismo lingüístico







Todos los días estamos expuestos a cantidades ingentes de información difíciles de digerir –muchas de ellas- por la calidad pésima de sus contenidos y porque el día, por fortuna, no tiene más de 24 horas. Precisamente, esta abundancia de datos –no todos ellos fiables ni actualizados- hace que más que nunca sea necesario un buen criterio de selección. Dicho criterio no se aprende en las escuelas de negocio ni es resultado de un título previo pago. Éste, por el contrario, es resultado de un proceso educativo profundo y significativo.

La competencia de “saber buscar”, valorar, seleccionar, estructurar y aplicar la información para elaborar un conocimiento útil con el que afrontar la problemática de la vida debiera ser uno de los objetivos primordiales de la educación actual. No entraré en el debate educativo porque éste es harina de otro costal y me centraré en las consecuencias del exceso de información en las personas y uno de los problemas asociados a la falta de criterio: la dificultad en la comprensión lectora.
Para Paquito, trabajador abnegado de una empresa hispánica, por ejemplo, el criterio de selección es bien sencillo. Solo lee, responde y atiende aquellas informaciones que vengan de Misifú. El resto, son prescindibles. Por ello, el tiempo restante, además de ir de reunión en reunión, lo invierte en descifrar el mensaje oculto que se haya detrás de las comunicaciones de Misifú. Sin ser plenamente consciente de la teoría de la pragmática lingüística, uno de cuyos máximos exponentes es Graciela Reyes, Paquito tiene claro que “comunicar es lograr que el interlocutor reconozca nuestra intención, y no solamente el significado real de lo que decimos” (El Abecé de la pragmática, 1995). Por este motivo, y rozando la enfermedad paranoica, intenta decodificar el contenido “esotérico” –reservado a unos pocos iniciados- de la correspondencia de Misifú. Esta labor de interpretación kafkiana y de dar respuesta a estos mensajes en clave ocupan el 60% del tiempo de Paquito, que bien podría haberse dedicado al espionaje y no a hacer el mamón en el mundo editorial. El día que llegan más de dos correos de Misifú, Paquito no baja a comer.
***Mensaje de Misifú en la bandeja de entrada de Paquito.***
Misifú: Pásame, por favor, las ventas del libro de Lengua en la zona de Galicia. Gracias. Misifú.
***Paquito empieza a sudar como un cerdo.***
Se levanta del asiento. Se come una palmera, se fuma un cigarro y vuelve al sitio empapado en sudor frío.
***Monólogo interior de Paquito.***
“Bien, por dónde empiezo…¿qué querrá ahora? Seguro que me quiere echar la peta por los malos resultados. Por eso me lo pide por escrito. Para luego reenviarle el correo a Perico. Menuda, zorra. Porque si está a dos pasos de mí, ¿por qué no viene a pedírmelo en persona? Claro, quiere pruebas. Joder, no tengo los datos actualizados (…) Tengo que pedírselos a Conchi, que está tomándose el café. Seguro que Conchi me va a preguntar que para qué los quiero (…) En cuanto sepa que los pide Misifú echa a correr…o no, quién sabe. Joder, no he llamado a Sonsoles. ¡Es su cumpleaños! No le he comprado el regalo. Cuando llegue a casa la doy un beso y digo que me he dejado el regalo en la oficina. Joder, qué fallo. Si es que no puedo estar en todo. Qué vida de mierda…no me da tiempo a nada. Se me está olvidando otra cosa y no sé qué. Bueno, luego me acordaré. Espero que no sea importante (…) Los datos. A ver cómo enfoco el correo de Conchi para que vuele. Como me pase algún dato erróneo como la última vez me la cargo aunque ésta es especialista en echarle mierda a los demás. Será puta (…) Pero qué mal me ha sentado la palmera. Tengo el estómago revuelto (…) Me estoy quedando cada día más calvo. Sonsoles un día me deja (…) Me he olvidado de su cumpleaños. No tengo la cabeza donde tiene que estar. Mira, ahí está Conchi. La voy a cascar el correo antes de que se siente en su sitio. ¿Cuántas veces ha desayunado ya? (…) ¿Es esta semana cuándo comunicaban las evaluaciones?¿no? Joder, seguro que me quitan parte de la prima por los resultados en Lengua (…) Por eso me está preguntando. Claro, quiere “irme preparando”. Qué hija de puta. Siempre me hace lo mismo. Se lo acompañaré de un informe que contextualice los datos, así no serán tan escandalosas las cifras. ¿No le mandé ya este informe a Crispín? Creo que sí. Por lo menos se lo pedí hace dos semanas…Eso creo. Bueno, no me acuerdo…”.
***A voz en grito y sin levantarse de su sitio.***
Paquito:- ¡¡¡Crispínnnnn!!! ¿Dónde está el informe que te pedí sobre la comercialización del libro de Lengua por zonas? (traducción: el marrón nos lo comemos a medias).
Crispín:- ¿El qué? (traducción: ¿de qué habla este chalado? Es la primera vez que me habla de este informe).
Paquito:- Pues de qué voy a hablar. Del informe del libro de Lengua…con los datos de las ventas (traducción: con un poco de suerte le ha pedido ya los datos a Conchi).
Crispín:- No sé de qué me hablas, Paco. Estoy con la cuota de mercado de los libros de Conocimiento del Medio…
Paquito:- Pues deja eso inmediatamente y ponte con el informe de la comercialización del libro de Lengua por zonas. Empieza por Galicia, mándamelo y luego ya me envías el resto ¿ok?
Crispín:- ¿Pero qué tengo qué hacer exactamente? (traducción: ya me has cascado otro marrón de Misifú, cabrón).
Paquito:- No sé si no me entiendes o es que no me explico…
***Crispín se levanta de su sitio y va a la mesa de Paquito.***
Crispín:- ¿Para cuándo lo necesitas? (traducción: voy a tocar un poco los huevos).
Paquito: -Para ayer
Crispín:- ¿Con los últimos datos? Hasta donde yo sé, el Departamento Comercial no ha actualizado aún estas cifras. (traducción: te voy a tocar un poco más los huevos).
Paquito:- Déjalo, Crispín. Ya lo hago yo. Es que al final siempre tengo que hacerlo yo todo.
¿Exceso de información? Más bien falta de organización y búsqueda de significados ocultos… o como dice mi padre: “¿pero cómo, coño, se va a poner a buscar si no sabe el qué?” Como podemos observar, en las empresas de Españistán no es que exista falta de criterio –que pudiera ser- sino que nadie sabe lo que tiene que hacer. El tiempo que debiera invertirse para explicar las tareas (que podría resolverse con una simple pregunta), normalmente, se dedica a descubrir conspiraciones judeomasónicas. Cuanto más alto en la escala jerárquica, mayor la conspiración. La paranoia, sin embargo, termina descendiendo hasta el último padefo que cada vez que tiene un proyecto en las manos, se ve a sí mismo como el guardián de la misión. De ahí a descifrar el código morse de los correos hay solo un paso. ¿A ver si la complejidad del mundo actual es esto y no nos estábamos dando cuenta?

El lenguaje secreto de las organizaciones. El carácter "complejo" de la sociedad actual.


La voracidad por lo inmediato

No es que el mundo nunca antes haya sido complejo. Más bien todo lo contrario. Sin embargo, en esta época la complejidad de vivir se ha multiplicado en comparación con la era anterior: la sociedad industrial.














Las sociedades actuales con múltiples grupos e intereses, ponen de manifiesto una vez más la incapacidad de las maquinarias estatales de dar respuesta a los fenómenos complejos y contradictorios que surgen cada día en ellas. Y es que los Estados arrastran todavía una manera de actuar ligada a sociedades industriales, esto es, aquellas donde la dualización de intereses, ligados sobre todo a la división del trabajo, establecían unos mecanismos de respuesta prácticamente preestablecidos.


La complejidad no es un atributo exclusivo del ser humano contemporáneo, sino que lo impregna todo. El universo es caos. De él brotan continuamente las fuerzas de desorden, orden y organización, que dan origen a conflictos de barbarie o de vinculación creativa, que nos resultan inexplicables e inconcebibles, al quedar escondidos detrás de la complejidad.

Hoy todo alimenta nuestra voracidad por lo inmediato, por vivir el momento presente. Gozamos de lo que hay, pero no estamos dispuestos a comprometernos en el esfuerzo que supone comprender los complejos procesos responsables de eso que hay. Hacerlo implica, además de ese esfuerzo, un tiempo que no estamos dispuestos a invertir en la ardua tarea de comprensión. Consumidores más que creadores, nos aferramos al instante que se nos presenta, sin pensar ni en cómo se llegó a ese momento ni qué sucederá después. Vivimos en el puro presente que la realidad nos ofrece, además, con una diversidad y a una velocidad nunca experimentada por la especie humana. En resumidas cuentas, y como bien dice mi padre, “vamos como locos….hacia la caja-pino”. Incomprensible pero real, como la “muerte” misma.

Pere Marqués, profesor en la Universidad de Barcelona, expresa con nitidez el momento “complejo” que atraviesa la sociedad occidental:

“(…) Estamos en una sociedad compleja donde la rapidez y el caudal de la recepción de las informaciones aumenta sin cesar, de una manera que no está en armonía con el ritmo del pensamiento y de la comprensión de la naturaleza humana. En muchos casos, la actual capacidad de innovación tecnológica (que conlleva una profunda transformación de las personas, organizaciones y culturas) parece ir por delante de la valoración de sus riesgos y repercusiones sociales”.

De nuevo y volviendo a la sabiduría popular de mi padre: “¿Pero qué coño le pasa a las personas?¿es qué no piensan antes de hablar?”. Pues va a ser que no.

Analicemos la situación con el ejemplo de nuestros protagonistas, víctimas de sí mismos además de asesinos de una empresa hispánica (con todo lo que esto conlleva).

Contexto. En el término de un Comité de la ineficiencia e inoperancia en una editorial de Españistán. Misifú, Paquito, Rosi y un padefo-escriba que levanta acta.

Misifú.- Queda aprobado, pues, el guión de formación para la red comercial. -Que conste en acta, añade, como si de verdad el acta tuviera la función para la que fue inventada.

Escriba-padefo toma nota del apunte de Misifú mientras chupa la capucha del boli.

Misifú.- Entonces, Paquito, imagino que ya habrás preparado el calendario de las formaciones a la red ¿cierto?¿no? (traducción: vas a pillar sí o sí).

Paquito.- Sí, aquí lo tengo; mientras saca unos papeles a toda velocidad. (traducción: te jodes, ésta la tenía preparada).

Misifú.- No tendrás, por tanto, problema alguno en compartir este plan con el Comité (traducción: ¿has hecho fotocopias?¿no?).

Paquito.- Sí, sí, claro. He traído copias para todos. (traducción: te jodes de nuevo).

Rosi, la Directora de Producción (nadie sabe por qué está en esa reunión), lanza un puñal a Paquito en cuanto cae el plan en sus manos.

- Si no entiendo mal, las formaciones empiezan el día ocho de enero ¿cierto?, suelta con una voz inocente la reencarnación “rubia” de Betty Missiego. (traducción: aquí va mi puñal antes de que me lo clave a mí Misifú por no tener preparados los ejemplares de muestra para las formaciones en esa fecha).

Paquito.- Claro, el día ocho, cuando finalicen todas las fiestas (traducción: puta, ya te estoy viendo venir).

Misifú: -¿¿¿Cómooooooooooo??? (traducción: ¿he oído vacaciones?, ¿he escuchado derechos?).

Paquito:- Sí, perdona, ¿cuál es el problema? (traducción: me va a volver a joder las vacaciones ¿no?).

Misifú: - ¿El problema?¿quieres qué te explique cuál es el problema?. No sé –añade- ni cómo te atreves a preguntar (traducción: te voy a aniquilar, te vas a cagar vivo, te voy a joder una vez más las vacaciones y te voy a volver a humillar en público. Solo eso).

El escriba-padefo para de tomar notas, como si fuera testigo de una grave infracción de la Convención de Ginebra.

***Silencio.***

Paquito:- Perdona, no entiendo, Misifú; dice Paquito con la voz temblorosa (traducción: adiós vacaciones).

Misifú:-¿Por qué empiezan las formaciones el día ocho? ¿es que no existen días en diciembre? (traducción: me vas a encontrar).

***Silencio.***

Misifú:- Te he hecho una pregunta, Paco. Supongo que el Comité tiene cosas más importantes que hacer que esperar a que respondas.  (traducción: de aquí no se mueve ni Dios hasta que Paco conteste).

Paquito:- Sí, si que existen días en diciembre pero…(traducción: Navidades).

Misifú:- Sí, eso es evidente. Pero no hemos venido a debatir aquí cuántos días tiene diciembre, espero (traducción: me encanta, ya te tengo acogotado).

Paquito vuelve a sacar las hojas con el calendario de las formaciones. Todas las hojas están revueltas y abombadas por el sudor de sus manos.

Paquito: -Quería consultarlo contigo, antes de presentar el calendario definitivo. (traducción: me he traído estas fotocopias por si las moscas pero no tenía previsto presentarlas).

Misifú: -¿Qué quieres decir con esto?¿Acaso no es el calendario definitivo?¿Sabes qué día es hoy, Paco? (traducción: estás acorralado).

Paquito: Sí, me refería a que quería consultar contigo el tema de las vacaciones de Navidad para terminar de cuadrar el calendario de las formaciones. (traducción: la he cagado).

***El padefo-escriba, después de cinco horas tomando notas, se levanta a mear.***

Misifú: ¿Ah, sí? y ¿cuándo lo ibas a hacer? Te recuerdo –por si no lo sabes- que estamos a tres de diciembre. – No sé, añade con el tono de voz elevado- quizás nadie sepa en este Comité que el lanzamiento de la campaña está previsto para el diez de enero. ¿Me equivoco?

***Silencio sepulcral.***

Paquito: También te iba a hablar sobre eso… (traducción: mi cabeza a tu disposición).

***Rosi respira tranquila. Sabe que Misifú va a responsabilizar a Paquito del retraso en el lanzamiento de la campaña y por tanto, su equipo y ella dispondrán de más días para terminar los manuales que no hubieran entregado de ninguna forma en la fecha prevista. También piensa que tiene que ir a recoger al niño a las cuatro y media porque tiene que llevarle al pediatra a las cinco.***

***Entra el padefo-escriba con un donut de chocolate.***

Misifú: Adelante, Paco. Estamos esperando una explicación. (traducción: me importa un huevo lo que esperen los demás…yo tengo la boca abierta para hincarte el diente en cualquier momento).

Paquito: Sí, lo que quería decir es que la red ya tiene aprobadas las vacaciones y por tanto, iba a hablar contigo para solicitarte las mías. (traducción: me cago hasta para pedirte las vacaciones).

***Silencio. El aire se espesa por momentos y se hace irrespirable.***

Misifú: -Mari Pili, tienes que anotar una cosa en el acta. Exactamente, que por negligencia de Paquito, la campaña se retrasará al menos una semana.

Mari Pili, anota literalmente la frase de Misifú y la “condecora” con un buen cerco de grasa de donut.

Paquito: - Bueno, aunque la red se vaya de vacaciones yo me quedo aquí ultimando los preparativos de las formaciones. Así cuando regresen estará todo preparado. (traducción: vacaciones de Navidad al Bank Holliday).

Misifú: -Es lo mínimo que puedes hacer. (traducción: te jodí).

Rosi: -Yo me quedaré por Madrid así que si necesitáis algo de mí, mandadme un correo a la blackberry y os contesto lo antes posible. (traducción: antes de que me joda las vacaciones a mí también voy a probar el truco de la conexión “en remoto”).

Misifú: -Gracias, Rosi. De verdad que no creo que sea necesario (traducción: te jodo a ti y solamente a ti, Paquito).

***Rosi respira.***

Rosi:- Si me disculpáis, tengo que abandonar la reunión ya que he de llevar al niño al pediatra. (traducción: Misifú ¿me puedo ir?).

Misifú:- Faltaría más, Rosi. ¿Qué le pasa a Palomita? (traducción: te vas pero me cuentas tu vida antes así, con un poco de suerte, llegas pillada al pediatra).

Rosi: -La pobre tiene placas en la garganta y se ha pasado toda la noche con fiebre. (traducción: a ti, ¿qué coño te importa?).

Misifú:- Sí, ahora hay una epidemia tremenda. Las guarderías son un foco de infecciones. Menos mal que tengo nani; si no, no sé cómo me podría organizar. (traducción: pobres infelices, aquellos que lleváis a los niños a la guardería…Es decir, el 99% de los mortales).

***Mari Pili termina de comer el donut mientras manda unos whatsupp con emoticonos por el móvil.***

Misifú: Bueno, si os parece, damos por concluido el Comité ya que Rosi se tiene que marchar. (traducción: y yo también me quiero ir a mi casa ).

Como diría mi padre, “la vida no es complicada; nosotros la complicamos”. O lo que es lo mismo, tres directores y un padefo-escriba reunidos durante seis horas para no hacer nada productivo. ¿”Carácter complejo de la sociedad actual”? Más bien, pérdida de tiempo intolerable en una vida que nunca más tendremos ocasión de repetir.

El lenguaje secreto de las organizaciones. Entre el error y el terror solo hay una "t" de distancia.



De la indignación a la indiferencia

Parece que en este contexto la vida del padefo paganini se convierte en una carrera de obstáculos que tiene como resultado su resignación y agotamiento. Si enciende la tele “la realidad” es demoledora: corrupción, estafas, empresauros codiciosos, escándalos políticos. Si va al curro, su día a día es un camino de espinas cuyo destino es la cruz. Y si queda con los amigos para tomarse una birra, las conversaciones giran entorno a la crisis y al paro. Frente a semejante panorama el padefo tiene dos opciones: suicidarse o matar a la humanidad de un bombazo.

















El miedo y la sensación de indefensión le tienen atenazado y por eso, ante la duda, no se mueve (no sea que le vaya a caer otra hostia). Además, reza para que un milagro le salve de esta situación. Aparte de encomendarse a Dios y a los santos ecuménicos, todavía sigue esperando que el Estado y las empresas le saquen de ésta. Sin ellos, el padefo no sabe sobrevivir económicamente. Resultado de esta perversa dependencia ha nacido una nueva forma de esclavitud contemporánea en la que los grilletes han sido sustituidos por el miedo y desesperación. Como vemos, una forma más sofisticada y estilosa de privar a la humanidad de libertad.

Hace poco leí en Internet que tendríamos que dejar de echarle la culpa a la gota que colmó el vaso y hacernos cargo de la comodidad con la que nos sentamos a esperar que se llene. La libertad, por tanto, se escapa ante nuestros ojos ante la más absoluta de las parálisis. Y es que el padefo, además de esclavo también es un poco vago. O lo que es lo mismo: le resulta más fácil seguir los dictados del mundo empresarial que ser responsable de su propia vida. La clave está en el error. En cometerlo pero también en asumirlo. Entre el error y el terror solo hay una “t” de distancia. Por eso, tan a menudo van de la mano.

Dado que la presión ejercida por los empresauros y los ministerios de la ingobernación es cada vez mayor, en los últimos tiempos parte de la ciudadanía ha despertado de su estado de hibernación expresando su inconformismo a través de la pancarta y el megáfono. Lo que se conoce popularmente como “indignación” y “cabreo soberano”. Pero para llegar a este “punto de no retorno” los nuevos desobedientes del orden establecido primero han tenido que superar cuatro estados del alma.

1º Estado de indignación. En otras palabras, el padefo tiene una pelota de pelos tan gorda en la garganta que ya no puede ni respirar. Ha tragado tanta quina que si pica a alguien lo mata. Desearía fulminar a su jefe, al vecino del tercero y a Rajoy sin embargo, no explota. El pitorro de la olla deja liberar un poco de presión: la suficiente para que ese día no salga en los periódicos. Esta emoción (o “contención”) no se traduce en movimiento ni en cambio social. Por eso, el padefo, suele dar con sus huesos en el siguiente estado anímico: la frustración.

2º. Estado de frustración. Se produce cuando el sentimiento de decepción invade al padefo debido a que no se cumplen sus esperanzas y expectativas. Sin embargo, es difícil que se cumplan ya que aún no ha dado un solo paso. Solo ha abierto un poco el pitorro de la presión para que no estalle la olla.

3º Estado de resignación. El padefo ha invertido más fuerza y energías en contener la presión de la olla que en liberarla de una forma sana. El resultado: la pelota de pelos no solo le invade la garganta. También le atraviesa el estómago y ha llegado a taponarle el culo. Fruto del cansancio físico y el agotamiento mental experimenta una profunda impotencia por no poder cambiar el sistema en el que vive.

4º Estado de indiferencia. De pronto el padefo se vacía y desarrolla la sensibilidad de un champiñón. Se la empieza a pelar absolutamente todo. De esta forma, la aberración que invade el mundo –y que no es capaz de frenar- al menos no le afecta.

El padefo puede elegir caer en la victimización más absoluta o aprender a interpretar y decodificar el nuevo lenguaje que marca esta nueva era. Este momento histórico: la del apogeo del empresauro hispánico también es la de la responsabilidad y el talento. En este nuevo contexto, el padefo –para poder sobrevivir- necesitará llevar a cabo un profundo cambio de mentalidad. En otras palabras, tendrá que aprender a relacionarse con el mercado laboral de una forma más libre, madura y responsable. Esto pasa necesariamente por hacerse mayor y dejar de depender del Estado, las empresas y bancos para obtener los medios económicos (seguridad) que se supone, necesita, para poder vivir “dignamente”.

En la mayor parte de los casos, la raíz de la situación de dependencia económica y emocional del padefo es el “miedo a la libertad”. Es decir, el temor a adentrarse en los territorios de la incertidumbre y el cambio constante. Ambos, muy alejados del mundo que conocieron sus padres: una era en la que el amor y el trabajo tenían consistencia, peso y durabilidad.  En cambio, en el nuevo contexto estos aspectos se tornan leves, volátiles, digitales y discontinuos. En él, la trayectoria vital de las personas se transforma en la suma de una serie de acontecimientos desligados que difícilmente pueden conformar una “lógica” biografía. Richard Sennet, en su libro “La corrosión del carácter” lo define de la siguiente manera.

“Desde el punto de vista operacional, todo es perfectamente claro; desde el punto de vista emocional, en cambio, terriblemente ilegible”.

A lo que añade:

“El cambio múltiple e irreversibe, la actividad fragmentada, pueden ser cómodos para los nuevos amos del régimen, como la corte de Davos, pero pueden desorientar a los sirvientes del régimen”.

El lenguaje secreto de las organizaciones. El triunfo de las cárnicas.



¿Son malas las palabras?







Richard Sennett, en su libro “La corrosión del carácter” profundiza en la psicosis laboral, que como hemos visto, está a la orden del día en las empresas de Españistán, y explica que este “destino inevitable” (en palabras de Paquito) es en realidad la justificación perfecta para eludir sus responsabilidades. “
“El director que declara que todos somos víctimas del tiempo y del espacio es tal vez la figura más astuta (…). Ha dominado el arte de ejercer el poder sin tener que presentarse como responsable; ha trascendido esa responsabilidad por sí mismo, poniendo los males del trabajo otra vez sobre los hombros de sus víctimas, que -vaya casualidad- trabajan para él”.
Hemos analizado como el ruido y las interferencias son tan extremos en las organizaciones de Españistán que solo un sordo sería capaz de sacar un proyecto adelante. Las palabras, capaces de crear realidades y abrir nuevos horizontes, son un arma de doble filo en las empresas de Españistán. Eso lo saben bien los empresauros que se encargan de vaciarlas para encubrir una realidad terrible. Esto es una noticia pésima si tenemos en cuenta, como hemos avanzado, que el lenguaje no solo describe la realidad sino que es capaz de crearla. Por ello, la forma en la que el empresauro y sus huestes medievales se dirigen a sus padefos afecta tremendamente a su percepción del entorno. 

Si tenemos en cuenta que lo que impera es el caos y la desesperación, el caldo perfecto para la manipulación está servido. El objetivo: el mantenimiento y consolidación de unos pocos sobre los demás. Lo que viene siendo conocido como capitalismo de mierda.

En este contexto de desequilibrio, las “cárnicas” producen toneladas de picadillo de  padefo todos los días para alimentar las panzas obesas y saciadas de los empresauros. El precio del gramo les sale muy barato (competitivo, en su jerga) ya que se han traído la mejor tecnología que sirve a este fin: el miedo y su vehículo perfecto: las palabras. ¿Un negocio rentable?¿no? Sí, para ellos.

Entonces ¿las palabras son malas? Pues como la fusión nuclear. Dependerá de si con ella creamos energía eléctrica o una bomba atómica. En cualquier caso, habrá que estudiar la intencionalidad que hay detrás de cada una de ellas y aprender a leer entre líneas. Por eso es muy importante que cuando el padefo entre una espiral de caos y desesperación se pare, reflexione un segundo (sí, solo un segundo) y diga: “¿Qué me quieren decir?”, “¿Para qué?”. Sí, en efecto, “el para qué” –a menudo tan olvidado- es la clave de la comunicación. Llevamos siglos concentrándonos en el “por qué” (las causas) y no en el “para qué” (la intencionalidad). Las causas pueden ser múltiples, acertadas o erráticas pero la intención es la que de verdad nos inspira y mueve. En el caso de los empresauros, lo que les lleva a invertir en picadillo de padefo todos los días. ¿Para qué se contratan padefos?¿para qué desean ganar más pasta si no van a ser capaces de gastarla en toda su vida?¿para qué quieren ser los más ricos del cementerio? ¿para qué manipulan el lenguaje?¿para qué usan el miedo? ¿para qué desean acumular? ¿para qué quieren lo que tiene el vecino? ¿para qué toman pastillas? Parece que nos vamos acercando a la respuesta, pero ésta ahora, es secundaria.

El lenguaje secreto de las organizaciones. Hablar no siempre es comunicar.



Conversaciones de irrealidad


El sabio habla porque tiene alguna cosa que decir; el tonto, porque tiene que decir alguna cosa.
Platón




















En las empresas de Españistán existe tanto ruido e interferencias que cada uno entiende una cosa. Entre lo que se ha dicho, se ha intentado comunicar, lo que el otro ha podido entender y lo que el jefe ha terminado transmitiendo al equipo hay un abismo de dimensiones inimaginables. Parece que entender una tarea puede ser un trabajo más fácil que la ejecución de todo un proyecto pero no siempre es así. Aquí radica precisamente el quid de la cuestión: en invertir más tiempo en  hacer las cosas que en pensarlas y transmitirlas. 

De esta forma, en los mundos de Españistán, los padefos se pasan el día haciendo y deshaciendo, copiando y pegando y sacando del cajón proyectos reciclables de los que ya nadie se acuerda (la “boñiga” universal y otros sucedáneos). En el 90% de los casos no se trata de un problema de comprensión ni de capacidad por parte del padefo, que suele tener una carrera, un par de masters y muy buena disposición. Simplemente, su jefe no se ha tomado la molestia de explicarle lo que hay que hacer ya que probablemente ni él mismo lo sepa.

Además, las huestes medievales, en vez de hacer su trabajo (que debería consistir en inspirar y comunicar a sus padefos) no paran de interrumpirles con chorradas y ocurrencias de última hora, lo que añade más ruido y distorsión a su tarea. Volviendo la vista a Paquito el encargao -que echa tantas horas en la empresa que nadie se explica por qué no vive allí directamente- y a sus métodos de pandereta. Según aparece por la puerta, el padefo sabe que se acabó la tranquilidad y la productividad. No solo no puede seguir desarrollando su trabajo porque Paquito le interrumpe cada cinco minutos  (“no funciona la impresora”, “¿alguien sabe dónde está el símbolo de la arroba en el teclado?”) sino porque se comunica con el Director Comercial –al otro lado de la mampara- como si no hubiese un teléfono (que lo hay).

-       Pepe, no me ha llegado el informe de la red; dice Paco…el voceras.
-       ¿Qué informe?, responde Pepe con incredulidad
-       El que te pedí ayer, vocea Paco mientras le echa un vistazo a la bandeja de entrada mientras se rasca los huevos .
-       ¿Cuál de ellos? Te mandé tres.
-       El de los resultados de la campaña en Andalucía, espeta Paco.
-       Pero si ese te lo mandé hace un mes.

*** Se hace el silencio ***

Paco, que tiene la jodida manía de preguntar antes de mirar (además de la de hablar antes de pensar) solo se calla cuando le meten un corte. Entonces no mueve los labios ni para disculparse, ante su equipo al que lleva media hora interrumpiendo ni ante Pepe que estaba concentrado haciendo una proyección presupuestaria que ha tenido que dejar de lado para atenderle.

A los dos minutos suena el teléfono. Es Misifú.

-       ¡¡¡Dónde está el puto informe de Andalucía!!!, se escucha desde el auricular de Paco que ya está bloqueado antes de empezar a hablar.
-       Lo tengo preparado. Te lo iba a mandar ahora por correo, indica con la voz temblorosa.
-       ¿Por qué has tardado tanto en mandármelo? ¡¡¡Te lo pedí hace un mes!!!, grita la diva en su salsa.

*** Silencio de Paquito.***

-       Te he hecho una pregunta, Paco, ¡¡¡Por qué coño no contestas!!!

*** Paquito se ha despeinado, en el sentido literal, y todos sus padefos miran como conejos asustados en una carretera de noche al ser deslumbrados por los faros de un trailer ***

-       Me lo acaban de pasar, salta Paquito ante el asombro de sus padefos.
-       Que sea la última vez que me entregas tarde un informe. No te lo vuelvo a repetir.

***Misifú cuelga el teléfono y se hace un silencio sepulcral en la sala.***

-       ¡Qué narices estáis mirando!, espeta Paquito a grito pelao. -¡Todo el mundo a currar!

A los tres minutos, Remedios, la Responsable de Marketing –que tiene el don de la oportunidad- se pasa por la mesa de Paquito para que le autorice unos presupuestos de un proveedor y de paso le firme las vacaciones de su equipo. Paquito levanta la vista y le dice a Remedios que por qué le trae esos presupuestos. Que si no tiene criterio para aprobarlos ella misma. Remedios le contesta que criterio le sobra pero no tiene claro si tiene potestad para aprobarlos. Paquito tampoco tiene ni puta idea así que firma y manda a la chica a freír espárragos.

-       Te dejo la propuesta de vacaciones encima de tu mesa para que me la firmes ¿ok?, añade Remedios, mientras se come un chupa-chups.

***Se hace de nuevo el silencio.***

Diez minutos después de la “inoportuna” visita de Remedios se acerca Crispín, con un marrón de los ricos. Paco, que no se aguanta más, le dice:

-       ¿Me dejas mear, por favor?¿Puedo ir a echar un pis? Es que no me dejáis ni un minuto, como si eso de tener un equipo de padefos no fuera con él.

Crispín, que sabe que si va a mear ya no le pilla hasta el día siguiente, acorrala a Paquito y le hace retroceder.

-       Dos minutos, Paco. Voy rápido. ¿Te acuerdas de la delegada de Palma de Mallorca?, Ana María Llompart, pues me ha dicho que al profesor no le funcionan las claves del programa AMEDEA.
-       Pues que le den otras claves, joder, contesta Paquito.
-       Sí, yo también he pensado lo mismo –indica Crispín que tiene más kilómetros que un Seat Panda. Sin embargo…
-       Sin embargo, ¡¡¡Qué!!! Joder, date prisa, Crispín que me meo.
-       Sí, lo que te decía, sin embargo cuando El Departamento de IT genera una clave nueva, al meterla en el sistema se invalidan todos los accesos del centro.
-       ¿Pero qué mierda es esa? Pregunta Paquito alucinado. Joder, joder  no sale una cosa a derechas.

***Silencio.***

-       Sí, ahora la cuestión no es tanto lo que le damos al profesor…
-       ¿Ah, no?, increpa Paquito. ¿Y entonces cuál es el problema?
-       Lo que vamos a comunicarle al profesor y quién se lo va a decir ¿Nosotros?¿El Departamento de IT? o ¿El Primer Ministro Cameron?
-       No te hagas el gracioso, Crispín, que no está el horno para bollos.
-       Bueno, ve a mear y cuando vuelvas me dices algo ¿ok?

En ese momento Puri, la chica de Investigación de Mercados, salta del asiento.

-       Ya te digo que no, grita Paquito de camino al baño
-       ¿Por qué me dices que no si aún no te he dicho nada?, pregunta Puri.
-       Porque sé lo que me vas a decir, contesta Paco con una mano en el paquete.
-       Sí, entonces ¿qué te voy a decir?
-       Que si tengo un minuto y ya te digo que no lo tengo.

***Puri se marcha por donde ha venido y Paco sale corriendo hacia el baño.***

Conclusión. Paquito ha interrumpido veinte veces el trabajo de su equipo (su trabajo), el de un compañero, casi se mea en los pantalones y no ha hecho lo que tenía que hacer: pasar el puñetero informe de Andalucía que solo tenía que reenviar ya que lleva en su bandeja de entrada desde hace un mes. Además de haber vendido a un colega y mentido a su jefa, ha hecho el ridículo delante de su equipo. Se siente como un gusano y un inútil incapaz de sacar la más simple tarea adelante (pulsar el botón reenviar). Aún sigue sin darse cuenta de que, con esa actitud rastrera y pasiva, el primero que sale perjudicado es él pero su visión túnel le impide ver más allá del desastre inmediato. Sigue buscando respuestas cuando es incapaz de hacerse preguntas.